En la parte 1 Iori y Kyo habían comenzado un fuerte enfrentamiento en un parque en reconstrucción, el combate estaba muy equilibrado sin embargo Kyo, al realizar un movimiento especial contra su eterno rival Iori, había decidido la pelea.
Kyo: cansado, se esfuerza y lo prende con ímpetu de la solapa – 594 Shiki; ¡Kamijiri ¡Asobi wo Owarida! – realiza su movimiento de desesperación –
Iori: ¡UaH! - absorbido por el impresionante ataque –
Hacia el cielo se eleva una impresionante llamarada roja que toma aspecto de Dragón, durante un instante el ruido de la lluvia se ve opacado por el imponente estruendo producido por el ataque de Kyo.
La lluvia continúa cayendo sin detenerse, y logra que el dragón se evapore.
Cerca de ahí en uno de los tantos techos, alguien presencia el dragón en el cielo.
Ron: abre los ojos carentes de pupila, su mirada impactada ante lo que ve - ¡Uh! – se pone de pie - ¡El poder del Segundo Dragón! ¿eh? – voltea a su izquierda – ¡imposible! – da un paso, cierra el puño con fuerza ante la impotencia – su presencia... estaba muy cerca, pero ha... desaparecido - seguro - aunque vaya y lo encuentre… no podré arrebatárselo – da media vuelta – ya que requiero del poder de ese niñato – impotente – ¡uh! – desaparece en forma de ceniza –
Mientras tanto a unas cuadras del parque alguien más fue espectador de tan formidable poder.
Sombra: lleva un bastón y baja el rostro, delinea una sonrisa que se aprecia - El Dragón se eleva al cielo nocturno, ¡ha roto el equilibrio!
De vuelta al parque, apreciamos que el escenario ya destruido está más estropeado por el intenso combate. En uno de los tantos charcos vemos el reflejo de Kyo, quien agotado se desploma de rodillas.
Kyo: ¡Uh! – agitado, recupera el aliento y levanta el rostro, mira a Yagami quien está arrodillado también aunque cabizbajo - uh, uh - se restablece despacio y se limpia la sangre de la boca – agh, el combate… – agotado – ha terminado Yagami - directo -
Iori: cabizbajo, en la tierra, se intenta levantar - No… ¡no digas estupideces! – duro, molesto – el combate… - se yergue, su rostro con sangre - ¡agh! – se agarra las costillas – debe… continuar – insolente, cae al frente, mete la mano para sostenerse – ¡agh! Agh
Kyo: viéndolo – Acepta la derrota con honor – voltea a su derecha – si… continuamos uno de nosotros morirá – da media vuelta – si deseas otra pelea… la tendremos, pero será en el Torneo que viene dentro de poco – cansado, camina lento, débil –
Plano en Picado desde las manos de Iori.
Iori: se levanta con esfuerzo, sangrando de las manos, y la boca, mira con odio a Kyo – ¡Uh! ¡Maldición! – escupe sangre –
Kyo se retira cogeando, y agitado debido al fuerte combate que tuvieron.
Kyo: agotado, agarrándose a un costado, se detiene – Espero… que para entonces… ¡ugh! – aprieta la mirada – tengamos un mejor combate – seco, serio – te estaré esperando… – camina – amigo - se va -
Iori: cabizbajo, impotente, furioso - Estúpi... do, rayos... maldición ¡Kyo! - grita enfurecido, se desploma inconsciente -
El cielo retumba con fuerza y la lluvia no se detiene, Kusanagi se ha retirado con la victoria, mientras que Yagami ha quedado inconsciente, y herido en el lodo. El duelo había sido presenciado por un misterioso personaje a través de una esfera de energía.
Sombra 2: Hum - cierra la imagen -
Entretanto cerca del parque, alguien se aproximaba al lugar. Una chica con el cabello largo color azul cobalto, peinado de cola de caballo, chamarra militar cerrada verde oscuro, pantalón tipo bombín y botas negras de broche.
Leona: con su paraguas, carga unas bolsas de plástico, se detiene – ¡Mmh! – mira el cielo – creí que se iba a calmar pero ha empeorado – baja la mirada, continúa caminando – ¡odio este clima! – seria –
El cielo nublado truena, y la lluvia cambia por un fuerte granizo.
Leona: quieta - Mmh – su semblante serio – en verdad, detesto este clima, y más regresarme por aquí – molesta – pero… es el mejor atajo para volver al departamento – seria, ingresa al parque pasando el anuncio de plástico –
El anuncio dice: Cerrado por remodelación, disculpe las molestias.
Leona: caminando con cuidado por la tierra mojada – ¡Odio esto! – seria – esos dos me las pagarán, perdí en su estúpido juego, sólo porque me distraje – seria – ni hablar, no entiendo porque la mugrosa cerveza de Ralf no se vende en otra parte, además se tardaron años en atenderme ¡me molesta! – apática – deberían de venderla en la tienda que está en la esquina de su casa ¿mmh? – pisa un charco – ¡oh no! – mira –
Su bota cubierta de lodo y agua rojiza.
Leona: ¿Eh? – se percata de algo al ver la bota – pero… ¡qué rayos! – se inclina, pone la bolsa de plástico a un lado –
Leona había notado que el agua estancada estaba cubierta de algo que no sólo era agua, la lluvia disminuyó su intensidad.
Leona: curiosa toca la bota, levanta la mano, mira con detalle – ¿血? ¿Sangre? ¡ugh! – se limpia, alza la mirada a un lado y al otro – ¿de dónde…? ¿Eh?
Al observar su entorno ve que hay alguien tumbado cerca de uno de los juegos destruidos.
Leona: sorprendida – Pero… – se incorpora, toma las bolsas, camina apresurada al sitio donde yace Iori – ¿quién? – se hinca, profesional toma su pulso – sigue con vida, ¿qué ocurrió? – eleva el rostro al frente, atenta y precavida - no hay nadie – seria, baja la mirada, lo ve – su pulso es lento, y está frío – segura – me pregunto quién será – deja las bolsas a un lado, lo toma – ¡uh! – con fuerza lo gira – ¿eh? ¿Qué? – impactada, abre la mirada –
La persona ante ella no era otra más que Iori Yagami: un hombre causa problemas, cruel, frío, ajeno, loco... etc, etc. Debido a que había una extensa lista que tenían los Ikari sobre él.
Leona: Io… ¡Yagami! – sorprendida lo mira – ¿uh? – lo observa completamente – se… ve tan diferente con esta ropa – cierra los ojos, mueve la cabeza negativa – ¿qué diablos estoy haciendo? – los abre mirándolo – uh
Iori: aún inconsciente -
Leona: quieta – ¿Qué hace él aquí? – voltea a un lado y al otro – fue un combate, pero… - se vuelve hacia él de nuevo – ¡Oh! – se inclina un poco – es… apuesto – siente su corazón latir con fuerza – ¿oh? ¿Qué? Ugh ya – mueve la cabeza con fuerza – ¡deja de pensar tonterías! – molesta, fría – no se me ocurre qué es lo que pudo haberle pasado para haber terminado en este estado… – se inclina y lo toma con fuerza, piensa – no sé qué estoy haciendo, pero no puedo dejarlo aquí, puede sufrir una pulmonía o algo peor - se acomoda y se le cae el paraguas - ¡rayos! - se acomoda las bolsas, avanza despacio -
La lluvia que se desploma disminuye, y sólo queda una suave brisa que la mojan poco a poco.
Esta historia continuará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario